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Errores correctos

por: Alberto Gómez Font

ISBN papel: 9786078627158
ISBN eBook: 9786078627172
Precio eBook: 169.00
Precio papel: 249.00
Cubierta: rústica con solapas
Número de páginas: 224

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$249.00

Conoce al autor
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1955
Miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, es barman y lingüista, y, por razones de edad —ya es sexygenario— varias veces ex: exdirector del Instituto Cervantes de Rabat (2012-2014), excoordinador general de la Fundación del Español Urgente (2005-2012) y exasesor lingüístico y revisor de textos en el Departamento de Español Urgente de la Agencia Efe (1980-2015). Es coautor, entre otros, del libro Palabras mayores. 199 recetas infalibles para expresarse bien, de la Enciclopedia de español en los Estados Unidos, y de unos cuantos manuales de estilo de diversos medios de comunicación —entre ellos el Manual de Español Urgente de la Agencia Efe—, despachos de abogados —Libro de estilo Garrigues— y otras empresas y asociaciones de España y América. Entre sus numerosos trabajos sobre el uso correcto del español están los libros Donde dice… debiera decir, Diccionario de español urgente, y Español con estilo. También ha publicado libros de relatos, como Cócteles tangerinos y Sabores colombianos, y es coautor de las guías de bares Madrid en 20 tragos y Barcelona en 20 coctelerías.
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Acerca de este libro
Reseña

Durante más de treinta años coleccioné errores lingüísticos cometidos por los periodistas; no sé cuántos conseguí; no los he contado nunca ni pienso hacerlo, pero son muchísimos. Hay errores ortográficos, tipográficos, morfológicos, sintácticos, léxicos, extranjerismos, vulgarismos, anacolutos, redundancias… Toda una miscelánea de los desvíos de la norma que, bien sea por descuido o por ignorancia, cometían los profesionales de los medios de comunicación, aunque muchos están incrustados en la lengua general y los periodistas se limitan a reflejarlos.

Es una colección nutrida y vistosa, pero le falta algo importante: me limité a buscar y juntar los errores para poder mostrarlos, pero nunca me entretuve en contar los aciertos, para ver cuántas palabras y cuántas páginas de periódico, cuántas horas de noticiarios de radio y televisión tuve que repasar para encontrar una pieza más que pudiera sumarse a mi colección de fallos.

Adolece esa colección, además, de un mal incurable: hay piezas que poco a poco van perdiendo el lugar que ocuparon hasta que llegan a ser expulsadas para siempre; nunca más podrán formar parte de la lista de errores pacientemente recopilados por el coleccionista, y unas cuantas decenas de ellos —de los que salieron por la puerta de atrás, de noche y sin hacer ruido—, son los que les muestro en este libro.